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Después del post de hace unos dias, donde mostraba el video The third and the seventh, me puse a pensar en la carga de las imágenes, de la luz, de los materiales, de la música. Leyendo sobre el autor, en una entrevista, este decía que le fue de gran inspiración el libro “El elogio de la sombra” de Tanazaki. Así que si queria comprender mejor el sentido del video tendría que releer el libro.

El ensayo, corto pero intenso, trata de una reflexión del arte japonés. De la búsqueda del pequeño detalle, de la fuerza de la penumbra y la sombra, de la belleza del paso del tiempo y del desgaste.

Tanazaki, continuamente para apoyar sus argumentos y enlazar sus ideas, se vale de ejemplos, por lo que podemos leer acerca del teatro, de la vestimento, de la mujer y de la arquitectura japonesa.
Pero lo que más me llamó la atención del libro esta vez, no fue una afirmación que escribiese, sino la única pregunta que lanza al lector y la deja abierta en todo el escrito, sin respuesta.

¿Qué hubiera pasado si oriente y occidente se hubieran desarrollado independientemente?. ¿Qué hubiera pasado si a finales del siglo XIX, en la época Meiji, Japón no hubiese implantado las ideas occidentales de América y Europa?, ideas que abarcaban absolutamente todo, desde la política, la reestructuración social, la “modernización” de la economia, el militarismo, las universidades, el sistema de correos, y lo que es más importante, la ciencia junto con la tecnología y la industria occidental.
Así Japón, como ejemplo de país oriental, rechazó toda su cultura, su forma de vivir, de estructurarse, de pensar, de relacionarse y de evolucionar.

Tanazaki pone un ejemplo básico pero totalmente chocante: el estilográfica.
El revolución del estilográfica se basó en la creación de un objeto con punta metálica que segregaba tinta azul. Pues bien, si la invención de la estilográfica hubiese sido oriental, esta claro que el pincel sustituiría a la fría punta metálica, y la vulgar tienta azul hubiera cambiado por una tienta china. Esto hubiese condicionado que el papel tuviera que ser de una mayor calidad, y la caligrafía hubiese sido la sensual caligrafía oriental, con gestos, movimientos, aquella caligrafía que tal importante es el gesto que queda en el papel como el gesto que baila en el aire. Dicha caligrafía hubiera condicionado tambien un lenguaje diferente, por lo tanto hubiera cambiado nuestra forma de hablar, de pensar y de entender. Incluso, la poesia, y con ella el arte hubieran sido diferentes. ¿O es que un haikú no es bello?.
Con esto se demuestra que con una punta metálica y una tinta azul, objetos insignificantes, las repercusiones son infinita.

Así que para terminar, dejar reflexionar sobre lo dicho: ¿Cómo seria el mundo con culturas, ciencias, industria totalmente independientes y diferentes?. ¿Acaso la globalización tiene ventajas? Si es así, esta claro que vivimos en un mundo que tiende hacia la homogeneidad, hacia la repetición, hacia lo unificación, la unificación de la sociedad, del pensamiento, del desarrollo, del arte. (Quizás por ello la religión este hoy en dia tan en conflicto).
Sinceramente, creo que la homogeneidad ha llegado: todos tenemos internes, facebook, en cualquier sitio hay un McDonals, y quién no tiene un móvil o una tele.

¿Es que un europeo, un americano y un oriental no piensan, viven, se relacionan, comen y se viste iguales?

…es lo que tiene le globalización…